La lectura infinita
Baumgartner
Paul Auster
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Baumgartner es un eminente escritor y profesor universitario, tan excéntrico como increíblemente tierno, que hace nueve años perdió a su mujer. Su vida estuvo definida por el amor profundo y duradero que sentía hacia Anna y ahora, con 71 años, continúa luchando por vivir en su ausencia. Su historia común arranca en 1968, cuando se conocen como estudiantes sin dinero en Nueva York y a pesar de ser casi opuestos en muchos aspectos, inician una apasionada relación que se prolongará a lo largo de cuarenta años. La superación del duelo por la pérdida de Anna se intercala con historias maravillosas -desde su juventud en Newark hasta la vida de revolucionario fracasado de su padre en Europa del Este- y con una poderosa reflexión acerca del modo en que amamos en distintas etapas de la vida.

Paul Auster,  (New Jersey, 1948), creció en South Orange, Nueva Jersey. Su familia, de ascendencia judía y polaca, se mantenía gracias al trabajo de su padre, un hombre negocios. Esta figura paterna marcaría de un modo ambivalente la vida de Auster. A menudo, en muchas de sus obras lo describe como ese hombre al que aburrían los libros. Era esa persona que siempre se dormía al ver una película y al que su madre intentó abandonar después de la luna de miel.

Ya desde bien niño encontró oxígeno en los libros. El refugio de una biblioteca pública cercana le propició un universo de descubrimientos y un despertar. A los seis años, avanzó un par de cursos porque sus competencias en lectura y escritura eran muy superiores a los de su clase. Llegados los años de universidad, inició sus estudios de literatura francesa, italiana e inglesa en la Universidad de Columbia, Nueva York. Trabajó como traductor hasta la guerra de Vietnam, cuando se marchó a Francia.

Su primera novela, Jugada de presión, llegó en 1976 y apenas tuvo éxito editorial. No obstante, no se rindió. En 1981, cuando se casó con otra escritora, Siri Hustvedt, comenzó una época de gran creación que daría el mayor de los frutos: la trilogía de la Ciudad de cristal. El éxito fue rotundo y el nombre de Paul Auster empezó a brillar con luz propia en el mercado editorial.

Auster, que además de escritor, también es guionista y director de cine, se ha convertido sin duda en uno de los más grandes autores norteamericanos contemporáneos.