El blog de aquellos maravillosos años

Prohibido morir aquí

Elisabeth Taylor

Amparo
Prohibido morir aquí
La señora Palfrey, que se acaba de quedar viuda, decide dejar su casa en el campo e instalarse en el Claremont, un sobrio y respetable hotel de Londres que tiene como huéspedes fijos a un variopinto grupo de jubilados. ¿Y a qué va a dedicarse Laura Palfrey ahora que dispone de tanto tiempo libre? Puede salir a pasear, ir a ver una exposición o esperar a que su nieto, que trabaja en el Museo Británico, vaya a visitarla. Cuando cree que en su vida ya no habrá mucho espacio para las sorpresas, conocerá a un joven escritor con el que trabará una improbable y especial amistad. Esta encantadora historia sobre las excentricidades y sinsabores de la tercera edad es una inteligente indagación sobre la soledad y las posibilidades de la amistad, con la precisión de las observaciones sobre la vida cotidiana y un fino sentido de la ironía.

La protagonista confía en que su nieto, que vive en la ciudad, se acerque a verla al hotel de ancianos por primera vez. Este deseo es el origen de una divertida historia.

Dorothy Betty Coles (Elisabeth Taylor) (Reading, 1912 - Penn, 1975) Taylor escribió su primera novela durante la Segunda Guerra Mundial, mientras su marido servía en la Royal Air Force. Elizabeth Taylor se educó en la escuela Abbey, de Reading. Trabajó primero como institutriz; a continuación, en una biblioteca, aspectos que reflejará en su obra. Se casó a los veinticuatro años con un hombre de la industria, Kendall Taylor, y buena parte de su existencia se desarrolló en un pueblo, Penn (Buckinghamshire) donde cuidó a sus dos hijos, escribió y finalmente falleció a la edad de 63 años.

Fue una autora silenciosa que nunca buscó el foco, pese a compartir nombre con una superestrella del cine, coincidencia que le produjo muchos conflictos. . (“Odio mi nombre”, llegó a escribir a una amiga en 1965),

En realidad fue registrada al nacer como Dorothy Betty Coles, pero como ella detestaba el nombre Dorothy, insistió en cambiarlo, y a los veinte años había conseguido ya que la llamaran Elizabeth (pese a su padre). Su apellido además cambió por su matrimonio, fatalmente para ella. Finalmente, consiguió considerar el asunto como una simple anécdota.

La autora publicó una docena de novelas y numerosos cuentos en revistas como Vogue, Harper’s Bazaar o The New Yorker, con una sensibilidad comparable a la de autoras como Nancy Mitford o Anita Brookner. Taylor capturó la intimidad de la vida británica de posguerra con una elegancia que apenas necesita adornos.

Imagen de fondo: Encontrar un nuevo sentido a la existencia, un conflicto al que se enfrenta mucha gente al alcanzar la tercera edad (Ver)